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La rodilla es una articulación que conecta el muslo con la pierna, por lo que es el punto de contacto entre la tibia, el fémur y la rótula.

Dado que las extremidades inferiores soportan el peso de todo nuestro cuerpo y están sometidas a un desgaste considerable, no resulta nada extraña la aparición de lesiones e inflamaciones en ciertas circunstancias. Por ello, el dolor de rodillas viene a ser una afección muy común que se manifiesta a cualquier edad.

La gran mayoría de las molestias en las rodillas pueden ser aliviadas con algunas medidas muy sencillas mientras que otras, requerirán otro tipo de tratamiento, según lo que indique el médico tratante.

¿Por qué duelen las rodillas?

Tras realizar una evaluación de la zona, el médico procederá a indicar la realización de ciertas pruebas para determinar con exactitud qué es lo que puede estar causando el dolor de rodillas. A continuación, te presentamos los posibles diagnósticos y los tipos de tratamientos que suelen requerir cada uno.

Afectaciones que requieren tratamientos quirúrgicos

Lesiones deportivas: implican el desgarramiento de tendones, cartílagos y ligamentos por súbitos cambios de dirección mientras se corre, giros violentos y extensiones forzadas. Normalmente se realiza una cirugía artroscópica que permite al paciente recuperarse en dos semanas.

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Fracturas, luxaciones o dislocaciones: pueden llevar a desgarramientos. Suelen ser tratadas por osteosíntesis y, de ser simples las fracturas, no existe daño permanente.

Artrosis u osteoartritis: ocurre como consecuencia de lesiones, deformidades o desgaste por la edad. Las más comunes son el genu varum (la rodilla se flexiona en forma de O) y el genu vaxum (las piernas se arquean en forma de X). Se diagnostica mediante radiografías y se trata con abordajes artroscópicos.

Ratón articular: lesión del cartílago en el límite cartílago-hueso. Muy difícil de diagnosticar.
Tumores óseos: muy poco comunes.

Afectaciones que no ameritan intervención quirúrgica
Golpes o traumatismos directos o indirectos
Artritis o inflamación aguda de la rodilla: Puede tener muchas causas, entre ellas malas posiciones, desgaste, enfermedades reumáticas e infecciones.
Tendinitis: inflamación del tendón debido a la utilización de calzado inadecuado, repetición de ejercicios erróneos o malas posturas.

Esguince o torcedura: rasgadura, distensión o estiramiento excesivo de algún ligamento, debido a un movimiento brusco, caída, golpe o fuerte torsión. Generalmente precisa inmovilidad para su curación.

Bursitis: Inflamación de las bolsas o bursas de la rodilla, generalmente causada por laceración o abrasión. Necesita tratamiento antiinflamatorio, reposo y vendajes compresivos.

Quiste de Baker: se forma una protuberancia llena de líquido en la zona posterior de la rodilla. La inflamación puede dar lugar a molestias, dolor y restricción de movimientos.